• Arquitecta por India y Middle East: y… por qué no?

    by  • octubre 28, 2018 • CONSTRUCCION, ENCONTRAR TRABAJO, PRIMERAS EXPERIENCIAS, SALIDAS PROFESIONALES, UNIVERSIDAD DE GRANADA • 0 Comments

    4 min lectura
    “Toda decisión tiene sus consecuencias, todo esfuerzo su recompensa y cada sueño su momento”

    Soy María, tengo 32 años, malagueña, arquitecta, y amante de los retos.

    Mi historia empezó en el 2008, cuando decidí solicitar la popular beca Erasmus. Estudiante de Arquitectura, 22 años, primera ver que salía sola de España y nada más y menos que para mudarme 10 meses a Gdansk, al norte de Polonia.

    He de reconocer que no me pensé mucho el destino, pero tenía claro que me apetecía salir, viajar, experimentar y conocer cómo se vivía en otro lugar del que no sabía prácticamente nada.

    Me dejaba atrás a mi chico, mi familia y mi zona de confort, pero en cierta manera sabía que era el momento de hacerlo.

    Hasta día de hoy, el mejor año de mi vida, y el momento en el que comprendí que el mundo era demasiado grande como para quedarse parado. Esta lleno de gente increíble, lugares majestuosos, y yo tenía tanto que aprender…

    Volví a España, acabé mi carrera en el 2011, y sin dudarlo, me puse a buscar trabajo en el extranjero. Sin filtros de países, ni ataduras, cuanto mas lejos, mejor, más lugares nuevos que conocer y cuando más diferente, más cosas que aprender.

    No tenía ingresos, solo contaba con un nivel básico – medio de inglés, pero necesitaba ponerme a prueba a mí misma de que era capaz de ser independiente, empezar mi vida sola, cómo y donde yo quisiese.

    Es así como acabe en New Delhi, India, para trabajar en un pequeño estudio local de arquitectura y diseño donde yo era la única extranjera, y donde no cobraba ni 500 euros al mes. Sin seguro medico, sin visado de trabajo, sin vuelo de vuelta …pero FELIZ. Había sido capaz de dar el primer paso de mi larga carrera.

    (Enero del 2012, primera barbacoa con los compañeros de trabajo, New Delhi, India)

    Aprender a vivir en India no fue fácil: despertarse con el mugir de las vacas y la llamada al rezo, hacer cola para entrar en el metro, calles de arena, gatos, perros, monos, ardillas, ratas, burros y vacas por la calle, escuchar ruidos en las montañas de basura y no querer mirar para saber qué es, taxis de choque, pitidos, tráfico y mas tráfico, regateos hasta en el mercado, mosquitos hasta en la ducha, picante hasta en el té, despertarte y no tener ni agua corriente ni electricidad, contaminación, calor, humedad, humo, polvo, y más basura… Cada día era un reto y mi ambición por alcanzarlos cada vez mayor.

    (Febrero del 2012, paseo por Old Delhi, India)

    Lo que al principio fue un contrato de 6 meses, se extendió a un año. En este tiempo fui comprendiendo cómo funcionaba el país, su gente, su cultura, aprendiendo su lengua, y todo esto me ayudo para encontrar un nuevo trabajo.

    Esta vez se trataba de una empresa española de franquicias que se estaba asentando en el país, con muchas proyecciones de futuro y con jefes españoles. Lo que al principio parecía que sería un paso hacia adelante, resulto ser un engaño: visado que nunca llegaba, contrato que nunca se firmaba, salario que cada vez se pagaba más tarde… Después de 10 meses, decidí dejarlo, no podía seguir participando de una mentira que ni yo misma me creía. Al cabo de un año, la empresa quebró y se fueron del país no dejando nada más que deudas.

    Era el momento de empezar a viajar y conocer Asia: Nepal, Sri Lanka, China, Vietnam, Cambodia,

    (Agosto 2014, Templos Angkor Wat, Camboya)

    Tailandia, Laos… y por supuesto, mi maravillosa India!!

    Volví a probar suerte en otra empresa local, pero después de dos años de aventuras, necesitaba una estabilidad que finalmente me dio el siguiente trabajo: una empresa consultora española de ingeniería. Con ellos estuve dos años y medio. Crecí mucho profesionalmente y muy rápido, disfrutaba trabajando, amaba lo que hacía y después de mucho tiempo por fin estaba bien de verdad.

    Pero llego el momento en el que la empresa dejo de apostar por invertir en India. Yo ya llevaba casi 4 años y medio en India, sentía que ya había absorbido todo lo que tenía que aprender de aquella experiencia. Era el momento de cerrar una etapa, era el momento de volver a volar.

    Regresé a España, y después de 4 semanas, una nueva oportunidad volvió a llamar a mi puerta. Esta vez era en Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos, una empresa constructora española necesitaban arquitectos para un gran proyecto que estaban a punto de empezar.

    Hasta ese momento, mi experiencia profesional se había centrado en el diseño y gestión de proyectos, así que desarrollarme un poco más a fondo en la rama de ejecución constructiva me parecía interesante, así que una vez más, decidí embarcarme.

    (Diciembre 2017, Abu Dhabi, Emiratos Árabes Unidos)

    Trabajar en la construcción como mujer en países donde existe un sistema social jerarquizado por castas, en culturas machistas por tradición, en un mundo de hombres, no siempre es fácil. Hacer que te valoren y respeten por lo que vales profesionalmente lleva su tiempo. Pero si algo he aprendido, es que cada esfuerzo tiene su recompensa, que si tiene que salir bien saldrá, y si no, es que no merecía la pena. Que lo mejor está por llegar, que si luchas, los sueños se cumplen y si te esfuerzas en conseguir lo que te propones, lo consigues. Que de los errores se aprende mucho más que de los logros, y que hay valores, que nunca se olvidan.

    Ya han pasado más de dos años desde que llegue a UAE, y una vez más, empiezo a estar preparada para mi siguiente viaje 😀

    María Cordón Jiménez

    About

    María Cordón Jiménez es Arquitecta por la Universidad de Granada.

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