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Cómo 2014 me cambió la vida

Mi nombre es José Manuel, soy ingeniero de obras públicas, y os voy a contar mi experiencia personal en el extranjero…

En las navidades del año 2013 mi vida era una mierda. Estaba en uno de los mejores países del mundo (España) y sin poder disfrutar de él por no tener ni un duro. Fue entonces cuando tomé la decisión de emprender una aventura al otro lado del Atlántico. Sin pensarlo demasiado le pedí algo de dinero a mi padre y en marzo ya estaba aterrizando en Santiago de Chile. Llevaba una maleta y dos noches de reserva en un hotel. Llegué con hambre, hambre de comerme el mundo y poder demostrar mi valía.

Pasaron casi dos meses y la verdad es que no resultaba nada fácil encontrar un trabajo decente. No era así como se veía en las películas!!

Paralelamente mi padre tenía un amigo, el cual tenía un amigo… (lo de siempre), y me surgió la oportunidad de ir a trabajar a Bolivia como jefe de producción. Concretamente era en la selva boliviana, para la construcción de una carretera. Para mi era una oportunidad de oro, así que me volví a España, me vacuné de todo lo que uno se puede vacunar, me compré una decena de botes de repelentes para mosquitos, y me fui…

Fue así como llegué a Bolivia…

El 8 de junio de 2014 aterricé en el Aeropuerto Internacional de El Alto, a más de 4.000 msnm. Al bajar del avión sentí un mareo terrible que me duró día y medio (soroche o mal de altura). Aquí todos me decían que me tomara mate de coca, que me iba a sentir mejor… Me tomé cuatro o cinco ese día, y la verdad es que no había nada que frenara ese dolor de cabeza, salvo dormir… unas 14 horas aproximadamente.

El 14 de junio de 2014 cogí un avión de 19 plazas y en 40 minutos pasé de 4.000 a 226 msnm. De la sequedad y el frío de La Paz pasé a un calor pegajoso (había aterrizado en la selva).

A partir de ese día, mi vida cambió. Lo que hasta entonces consideraba “normal”, aquí no lo era. No concebía una vida sin red de saneamiento, abastecimiento de agua potable o ausencia de red eléctrica en muchos sitios. Por suerte éramos más españoles, por lo que todo se soportaba mejor. No obstante mis mejores amigos no tardaron en llegar a saludarme…

La obra consistía en mejorar un camino de 40 km (lo complicado era estropearlo más aún), ensanches de taludes, recuperaciones de plataforma mediante escolleras, drenaje transversal y longitudinal, extendido de asfalto. Disponíamos de planta propia de asfalto (270 tn/h), de un par de zarandas, y de un cono móvil para el machaqueo, apoyándonos en una empresa que nos suministraba paralelamente el material machacado. El hormigón se hacía a mano.

Sufriendo la lluvia y el barro los primeros meses
Limpieza de un deslizamiento
Remoción de derrumbes con atascos de cientos de vehículos
Extendido de ripio para estabilizar el terreno
Proyecto finalizado con éxito

Cuando el proyecto terminó, fue inevitable que algunas lágrimas corriesen por la mejilla cuando hacías cuentas de los días de sufrimiento, noches durmiendo en el camino atrapados en el barro, salmonelosis que me hacían polvo (varios compañeros sufrieron dengue, chicunguña, …), gastroenteritis día sí y día también… Hicimos un buen equipo de trabajo y tuve la suerte de encontrar, por encima de buenos compañeros, buenos AMIGOS.

Tras finalizar la obra estuve unos meses en un proyecto hidroeléctrico de 400 millones de dólares. Un obrón compuesto por dos centrales hidroeléctricas (86 y 119 MW), 8 captaciones de agua, 1 presa, 2 depósitos de carga, 24 km de túneles de conducción de aguas y 100 km de vías de acceso. Yo estaba como jefe de producción de movimiento de tierras y drenaje. Por desgracia el proyecto no se ha podido finalizar.

Ejecución de banquinas para estabilizar el talud
En punta de camino para suministrar diésel a equipos

Tras más de seis meses en este proyecto, otra empresa me ofreció un puesto de jefe de producción para continuar con un proyecto ferroviario, en el cual me encuentro actualmente.

En junio haré 3 años desde que llegué a Bolivia. Realmente ha sido una época dura en mi vida, en la cual he tenido que renunciar a muchas cosas para tener un trabajo digno. 3 años viviendo en campamentos, pudiendo ir a España de vacaciones tres veces al año. La verdad es que se echa de menos tener una vida normal, poder disfrutar de esas copas los fines de semana, dar un paseo por una acera sin tragar polvo, o ir al cine con algún amigo o amiga. Señores políticos de España, la mayoría de los jóvenes no salimos al extranjero por ser aventureros o por enriquecernos la mente. Salimos porque no nos dais un trabajo digno, porque no nos valoráis como otros países hacen. “Gracias” por subvencionar mis estudios durante todos estos años para que otros disfruten de mis conocimientos y mis ganas de trabajar.

Tras este párrafo denunciando mi molestia con mi país, ese al que amo tanto y que me ha dado la espalda, comparto con vosotros algunas fotos en las que disfruto de los animales, que me encantan.

Un perezoso saludándome
Con una cierva que vive en un hotel, en libertad
Un mono acomodado en mis brazos
Rescatando a una serpiente a la que iban a matar
Amigos inseparables
Con otro perezoso
Disfrutando de un baño tras un duro día de trabajo

Tras estas fotos, simplemente deciros que aquellos que améis la naturaleza, Bolivia seguro que os va a encantar. Venid bien vacunados de todo, que lo agradeceréis!

No sé si os habré convencido para venir aquí, pero al menos espero haberos entretenido con mi historia personal.

Un saludo a todos,

José Manuel González Rosua

José Manuel González Rosua

José Manuel González Rosua es Ingeniero Técnico de Obras Públicas por la Universidad de Córdoba. Actualmente trabaja como Jefe de Producción en Imathia.

8 comentarios

  • Bravo, eres un valiente. Espero que tengas mucha suerte en tu trayectoria personal y profesional. Dicho esto, me ha encantado eso de que vivías en uno de los mejores países del mundo sin poder disfrutarlo. En el que, como bien apuntas, se invierte en formación desaprovechada. Bien porque el talento se va fuera, como es tu caso, bien porque se pierde en trabajos de pura supervivencia. No obstante, hay que seguir formándose, formándose siempre.

  • Me ha gustado mucho tu historia.
    Mi mujer y yo, al igual que tú emigramos a Chile en el 2013 y aquí seguimos. Mirando atrás, no nos hemos arrepentido ni un solo día.

    • Buenas. Yo para nada me arrepiento de esa aventura que he vivido cada día. Te hace crecer muchísimo tanto en lo laboral como en lo personal. Un saludo y mucha suerte!

      • Wua, la verdad tu historia es maravillosa, me encantaría poder hacer algo igual, aunque de mi parte y de mis papás hay muchos temores, en especial por ser mujer, y planeo viajar a Chile a una aventura laboral, la verdad me encantaría poder tener tu mail o un celular para platicar y me des algunos tips, se que no es imposible y verte triunfar es una señal clara de que lo puedo lograr.

        Besos
        Mary Carmen