• Dejarse llevar suena demasiado bien

    by  • febrero 6, 2017 • ENCONTRAR TRABAJO, FORMACION, PRIMERAS EXPERIENCIAS, SALIDAS PROFESIONALES • 0 Comments

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    Siempre me ha gustado planear. Ver que todo estaba bajo control me hacía sentir feliz. Y por eso, tenía un gran plan: terminar Arquitectura lo antes posible para ponerme a trabajar. Sin embargo, circunstancias no planeadas me hicieron detener ese ritmo frenético de proyectos y exámenes. La vida me pidió parar y, paradójicamente, empecé a vivir.

    En mi aparente último año de carrera me fui de beca Erasmus. Entre mis opciones estaban varios países (ninguno Dinamarca); pero, debido a un error, me asignaron ese destino. Destino que, a día de hoy, se ha convertido en mi segundo hogar.

    Mi año de Erasmus fue la primera vez que vivía fuera de casa, la primera vez que me enfrentaba al inglés, y la última vez que planeaba algo: ver oportunidad donde antes veía adversidad. Y así fue como un continuo de oportunidades originaron mi camino hasta hoy.

    La primera fue, sin duda, estudiar en Dinamarca. Como muchos ya sabéis, es el país de habla no inglesa con mejor nivel de inglés, en el que se invierte mucho en educación, y donde el trabajo y las ayudas a estudiantes no faltan. La segunda oportunidad vino al descubrir que lo que estudiaría en mi universidad de destino, no era Arquitectura, sino un equivalente a nuestra Arquitectura Técnica. De modo que amplié mis conocimientos en esta rama; lo cual me motivó tanto, que decidí prolongar mi estancia allí para obtener dicha titulación.

    Durante mis estudios en la ciudad de Horsens trabajé siempre en equipo, con personas de diferente procedencia y formación, lo cual enriquece enormemente. Además, el método era el opuesto al español: no hay asignaturas, ni temas, ni lecciones magistrales que serán preguntadas en exámenes. Sólo hay un proyecto por semestre y aprendes a base de trabajar en él. Y funciona, créanme.

    En ese año de erasmus viajé más que en toda mi vida. Visité Alemania, Bélgica, Holanda, Suecia, Polonia, Hungría, Eslovenia… con compañeros de viaje irremplazables. Asignatura obligatoria para todos los estudiantes de arquitectura. Y casi al final de dicha aventura, cuando creía que nada mejor podía acontecer, obtuve una beca IP-Erasmus para Austria. Consistió en un proyecto internacional e interdisciplinar muy intenso, en el que trabajamos con el estándar Passivhaus. Imaginaos un Erasmus concentrado en tres semanas. Sin palabras.

    Pero fue mi proyecto fin de carrera el que me otorgó la oportunidad de disfrutar más del país vikingo. Quien fue mi tutora, es experta en sostenibilidad y eso me sirvió para aprender muchísimo del tema durante la elaboración de dicho proyecto. Un gran esfuerzo que acabó con matrícula de honor, y lo más importante, con un abrazo de ella (que un danés te abrace ¡no es algo fácil!).

    Finalizado esto, fui elegida para formar parte del equipo que representaría a la universidad en la Semana del Diseño de Milán. Siguiendo el concepto de “Resiliencia” y los principios del “Cradle to Cradle”, la exhibición fue todo un éxito. Pero sin duda, lo mejor de esta oportunidad fue realizar un diseño que sobrepasaría las dimensiones de maqueta, convirtiéndose en un prototipo a escala 1:1. Participar en ese evento fue algo inolvidable.

    Mi siguiente etapa en el país nórdico comienza cuando me mudé a Aarhus, la segunda ciudad más grande de Dinamarca. Allí se encuentra la prestigiosa Escuela de Arquitectura de Aarhus (AARCH), por lo que aproveché para rodearme de nuevo de ese ambiente de escuela: asistía a sus clases, exposiciones, conferencias semanales…todo ello compaginado con mi primer trabajo como arquitecta, el cual me ofreció mi antigua tutora, ahora ya nueva jefa. Después de un tiempo en su estudio, me llegó otra oportunidad laboral. Esta vez, de la mano de un reconocido arquitecto austriaco, para el cual trabajé durante los siguientes meses.

    Tras esta experiencia laboral que se podría haber prolongado, tomé la decisión de regresar para conseguir mi titulación como arquitecta en España. Y así hice. Actualmente me encuentro en mi ciudad realizando el proyecto final de carrera. Pero a pesar de ello, no me cierro a nada, pues otra oportunidad ha aparecido en mi camino: unas prácticas en Copenhague. Sería todo un sueño hecho realidad poder trabajar en un estudio en la capital danesa. Ya he sido entrevistada y estoy a la espera de una respuesta. Pero sea cual sea, estoy segura de que será una gran oportunidad.

    Y así es como por “error” mi camino se ha ido construyendo. Es importante tener claras las metas, pero más importante aún, no tener miedo de aprovechar las oportunidades que la vida te brinda. Pues como ya decía el legendario John Lennon:

     «La vida es aquello que te va sucediendo mientras estás ocupado haciendo otros planes.»

    Sol Hernández Ortega

    About

    Sol Hernández Ortega es Arquitecta por la Universidad Politécnica de Cartagena. Bachelor's degree in Architectural Technology and Construction Management por la VIA University College, Risskov, Dinamarca.

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