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DIARIO DE UN DUPLICADO

Hasta no hace demasiados años, yo me acuerdo perfectamente de ello, cada uno de nosotros con nuestras más o menos miserables vidas éramos alguien en nuestro barrio.  Con más o menos fortuna en el juego y con más o menos suerte en el amor a cada uno de nosotros nos conocían por algo y nosotros sabíamos quien era el resto.

La gente era identificable y cada uno encajaba mejor o peor en función de múltiples factores que no vienen al caso. En la plaza se juntaban los pijos con los pijos, los rockers con los rockers   y los “ni unos ni otros” con los “ni unos ni otros”. Estaba el peluquero, el carnicero, el amigo de todos y la que a todos nos gustaba. Coño, si hasta nos sabíamos los nombres y los números de teléfono.

En ese entorno cuasi acotado y con un factor de variabilidad bastante estable la gente que te conocía y que tú conocías tenía una impresión de ti que era bastante parecida a lo que eras realmente. Es decir, a la persona que era inteligente se la respetaba por ello, la persona que era lista pues sabía hacerse respetar, a la que era un poco menos habilidosa pero compensaba con trabajo o buen hacer se la apreciaba y premiaba por ello, y el que era un cabrón pues eso, era un cabrón.

La cuestión es que seguimos siendo los mismos, más o menos gordos o más o menos calvos, seguimos siendo la misma persona. Pero hay una diferencia, nuestra vida se ha dividido en dos y tenemos que tener el mismo cuidado con cada una de nuestras mitades.

El primer trozo de nosotros mismos es el siempre, el que todo el mundo conoce, es el nosotros físico que tiene una familia, unos amigos del colegio, de la universidad, una pareja o dos y unos conocidos que nos cruzamos de tanto en tanto. Esta parte de nosotros es la que es y nos moriremos con ella, el que era bueno lo sigue siendo y el cabrón de antes pues eso. Lo verdaderamente difícil de controlar y sobre todo, donde cada uno de nosotros tenemos que tener mucho cuidado es en el trozo digital de nuestra vida, nuestro nuevo yo.

quien soy

Por todos es conocido que el que más y el que menos tenemos en la red una nueva personalidad, y digo personalidad, sobre la que debemos trabajar convenientemente y que refleje de la forma más conveniente nuestro yo digital. Absolutamente necesario es hoy día que en el espejo de los dos dígitos se nos vea de una forma lo más conveniente posible, sobre todo cuando a lo que nos enfrentamos es a la búsqueda de una ocupación vital.

Esto no es un post en el que aleccionar a nadie sobre la marca de nosotros mismos que queremos vender, o sobre cómo hacerlo, para eso dejo las publicaciones especializadas que para eso están. Quería tan solo indicar y dejar constancia de lo esencial que es para todos y cada uno de nosotros que cuidemos al detalle toda aquella información que dejamos expuesta. La transcendencia que puede tener en la percepción social de nosotros mismos nuestra actividad en la red huelga indicarla, todos lo sabemos, pero quiero hacer incidencia en que a lo que nosotros mostremos no  solo tendrá acceso el carnicero del barrio. A nuestro yo digital tendrán acceso nuestros contactos, los contactos de nuestros contactos, y lo que es más importante, tendrá acceso todo el mundo, incluso nuestro posible empleador. Cuidemos pues cómo nos ve la gente de fuera del barrio.

La red y lo que ella contiene es una fiesta con muchos invitados y con las puertas abiertas, además de ponerse guapo hay que ser prudente ya que a veces una fiesta puede cambiar tu vida si encuentras a la persona adecuada.

Jose Aguilar Medina

Jose Aguilar Medina

Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Granada. Máster MBA y estudiante de economía. Actualmente trabaja en Acciona Producciones y Diseño.

4 comentarios

  • Llevas toda la razón,a veces no nos damos cuenta de que nuestras fotos y comentarios no solo las ven nuestros amigos y sin quererlo nos podemos estar cerrando puertas a futuros trabajos..

  • En estos tiempos en los que la coyuntura invita a decir cualquier cosa, de cualquier manera, merece la pena contar hasta diez y reflexionar antes de plasmar nuestros pensamientos en esta puerta universal que es LA RED.

  • Muy cierto, vivimos una auténtica revolución sociológica que de manera lenta pero imparable está cambiando nuestra forma de relacionarnos a todos los niveles, y de la misma manera que en el mundo real hay que saber hacerse respetar, no es esto menos cierto en la red.