• Todo empezó de Erasmus en Holanda…

    by  • septiembre 15, 2018 • ENCONTRAR TRABAJO, MÁSTER, PRIMERAS EXPERIENCIAS, SALIDAS PROFESIONALES • 0 Comments

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    Tras cuatro años de estudios en el grado en Ingeniería en Diseño Industrial de la Universidad Politécnica de Valencia, primero en Alcoy y luego en Valencia, decidí solicitar la beca Erasmus para estudiar el último semestre de mi carrera fuera de España.

    Teniendo en cuenta que estaba acabando mis estudios y ya había disfrutado de la vida de estudiante en Valencia, decidí hacer del Erasmus una experiencia enriquecedora, sobre todo, desde un punto de vista profesional. De alguna forma, me sentía demasiado “vieja” para pasar 6 meses solo de fiesta o viajando. Pero sobre todo, en los últimos años había perdido la ilusión por el diseño con la que empecé la carrera, y me parecía cada vez más difícil visualizar un futuro profesional después de la graduación.

    Con esa intención, revisé la oferta académica de diferentes universidades en Alemania, Holanda, Suecia… países donde, además de haber programas educativos interesantes y en inglés, la industria del diseño era más estable que en España y generaba valor tanto económico como social.

    Por mucho que intentara basar la elección de mi destino Erasmus en aspectos racionales, no pude evitar estar muy influenciada por mis gustos y preconcepciones de cada país; por ejemplo, Amsterdam es una mis ciudades europeas favoritas y desde el principio de mis estudios he seguido de cerca y admirado el diseño holandés. No es una sorpresa entonces que finalmente eligiera la Universidad Politécnica de Delft (TU Delft) en Holanda como destino Erasmus.

    Sea invierno o verano, si el fin de semana es soleado, las terrazas de Delft se llenan de holandeses y turistas disfrutando del buen tiempo.

    Mi objetivo principal en Delft sería averiguar qué enfoque quería darle a mi carrera; que especialización dentro del Diseño Industrial me motivaba más y cuál sería el siguiente paso tras acabar el grado.

    Unos meses más tarde llegué, con los nervios de estar ante lo desconocido y arrastrando bajo la lluvia una maleta de 30 kilos (que había perdido una rueda en el camino…) a la que sería mi casa los próximos 6 meses.

    Era Febrero, el mes más frío en Holanda, y en la puerta de mi nuevo hogar, las bicis de los estudiantes estaban completamente cubiertas de nieve. Me abrió la puerta uno de mis nuevos compañeros de piso, un estudiante de aeronáutica que se había mudado a Holanda desde la India para hacer su master en TU Delft. Junto a él, compartí casa hasta verano con otros dos estudiantes holandeses y una española que, como yo, hacía la carrera de Ingeniería de Diseño Industrial en Valencia y también había elegido Delft como su destino Erasmus. Mencionarlos a ellos, y a todos los amigos que hice durante los meses de Erasmus, es importante, ya que son una gran parte de mi experiencia en Holanda.

    Cuando el frío es suficiente para congelar los canales de Delft, sus habitantes salen a pasear y esquiar en ellos.

    Conocer a gente de otros países, convivir o trabajar con ellos, (o simplemente cocinar con ellos!), y aprender de su perspectiva personal sobre la vida, en muchos casos tan diferente a la tuya… ese es uno de los aspectos más enriquecedores de la experiencia Erasmus y uno de mis favoritos.

    Cuando te animas a vivir en el extranjero, ya sea temporalmente o de forma permanente, tu vida cambia de ritmo. Por un lado, la vida que has “dejado” en casa, parece quedarse en pausa. Tu familia o tus amigos de siempre siguen con su vida, pero tu ya no compartes momentos con ellos en el día a día; de ahí la sensación de que has dejado algo a medias que retomar a la vuelta de tu viaje. Por otro lado, el ritmo de tu vida en el nuevo destino parece acelerarse, con nuevas experiencias cada minuto que te ponen a prueba y te obligan a aprender constantemente. Compartir esta forma de vida con amigos que también están fuera de su país de origen ayuda mucho a poder valorar lo positivo y negativo de la experiencia y a reflexionar sobre si funciona para tí y el cambio te está haciendo feliz.

    El molino de Delft en una de los largos días de verano holandeses, cuando la noche no parece llegar.

    Los siguientes meses estuvieron llenos de muchas aventuras pero, sobre todo, de horas y más horas de trabajo y estudio.

    Para convalidar mi último semestre de carrera, había elegido cursar asignaturas de uno de los másteres de la escuela de Industrieel Ontwerpen (Diseño Industrial) de TU Delft. Esta opción parecía, en teoría, una gran oportunidad, pero en la práctica significaba que me tendría que aprobar clases con un nivel muy superior al de mi carrera y una carga de trabajo del doble de lo que esperaba. Sin embargo, si hubiera sabido por adelantado todo lo que implicaba, volvería a tomar la misma elección. Una parte muy importante de la experiencia de estudiar o trabajar fuera de casa es enfrentarte a situaciones para las que creías que no estabas preparado, y en mi caso, el tener que trabajar más que nunca me dio claridad sobre lo que quería hacer en un futuro y confianza en mi capacidad de conseguirlo.

    Con esa renovada confianza en mí misma y tras solo un par de meses en Delft, empecé a considerar la posibilidad de apuntarme al máster en TU Delft del que estaba cursando asignaturas al acabar mi estancia Erasmus y el grado.

    Lo que en principio fue una “idea loca”, que le plantee a mis padres y que no parecía muy realista, se convirtió en una maratón de trámites burocráticos, llamadas y emails a España, correos certificados a Holanda, noches en la biblioteca acabando el portfolio y la carta de motivación… todo para conseguir reunir en solo dos semanas para el plazo final de solicitud, todos los documentos que necesitaba para solicitar la entrada al máster.

    Canales del centro de Delft en un típico día nublado.

    Con todos los documentos en orden y una carta de motivación escrita desde la misma biblioteca de TU Delft, me aceptaron para cursar el máster de Strategic Product Design en la facultad de Industrieel Ontwerpen, esta vez como una “master student” de verdad (hasta ese momento siempre había sido una “exchange student”, o estudiante de intercambio).

    Pero esto no lo supe hasta finales de verano, cuando ya estaba de vuelta en España y me había despedido de Holanda y de todos los amigos que había hecho en el Erasmus; de algunos amigos que, como yo, se volvían a su país para quedarse y de otros que, si me aceptaban en el máster, volvería a ver en Septiembre.

    Mañanas tranquilas de verano en Delft, cuando el tráfico de estudiantes en bici ya no ocupa las calles.

    Agosto llegó con la buena noticia de que mi aventura holandesa no había acabado, así que con la ilusión de volver a disfrutar de todo aquello que me había enganchado de vivir y estudiar en el extranjero, regresé a Delft en Septiembre de 2015.

    Han pasado tres años desde entonces, y en este tiempo he acabado mis asignaturas, he hecho prácticas en un estudio de diseño en Rotterdam, me he graduado del máster y he encontrado trabajo como investigadora en TU Delft en un proyecto sobre “design enabled innovation in European cities”, financiado por la Comisión Europea.

    Sobre todo, he seguido viviendo nuevas experiencias que, aunque en principio me intimidan, siempre acaban motivándome a mejorar como profesional. También sigo conociendo a gente de todo el mundo, cada uno con historias muy diferentes que me ayudan a reflexionar sobre qué es importante para mí y qué quiero hacer de mi vida.

    Los tulipanes adornaron esta primavera los campos junto a la estación central de Delft.

    Vivir en Holanda es definitivamente una “terapia de choque” diaria, gracias a la cual ahora me conozco mejor y tengo claro qué dirección quiero tomar en mi carrera profesional.

    Si tu también estás pensando en lanzarte a estudiar o buscar trabajo el extranjero, solo puedo más que animarte a que lo hagas. Tomar decisiones que presentan un futuro incierto puede ser intimidante, pero es necesario para descubrir todo lo que puedes conseguir con ilusión y ganas de superarte.

    Alicia Calderón González

    About

    Alicia Calderón es Ingeniera Industrial por la Universitat Politècnica de València (UPV) y Máster por la Technische Universiteit Delft. Actualmente trabaja como investigadora en TU Delft y DESIGNSCAPES EU | Estrategia creativa/ Consultoría y gestión de innovación.

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