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    by  • abril 30, 2017 • ENCONTRAR TRABAJO, ESTADOS UNIDOS, INGENIERIA CIVIL, INGENIERIA DE CAMINOS, MÁSTER, PRIMERAS EXPERIENCIAS, SALIDAS PROFESIONALES, Uncategorized • 1 Comment

    7 min lectura

    Hace ahora casi dos años que aterricé en Dallas, Texas, esa ciudad conocida por el magnicidio que conmocionó al mundo: el asesinato de JFK. Si, aquella ciudad de la mítica serie del protagonista “J.R.” de la que se grabarían mas de 300 episodios y se emitiría por más de una década en televisión.

    1. Comenzando, volando:

    Bien, pero primero, si me permitís, me presento: Me llamo Pablo, soy de Valladolid, tengo 29 años y soy ingeniero de caminos por la Universidad de Burgos, y se podría decir que durante los últimos 3 años no he parado quieto. Quizá es en los últimos meses que estoy más acomodado en Madrid formándome en gestión del agua y haciendo algún trabajo esporádico.

    Digamos que mi mundo se abrió en mayo del 2014 cuando decidí embarcarme en el viaje que cambiaría mi vida: Brisbane, Queensland, Australia.

       

    Como sabréis de sobra, en ese año las cosas en España no estaban muy bien (Ahora no están para tirar cohetes), y tras unos meses de cierta desesperación y aceptación de que tenía que dar un empujón serio al inglés, decidí marcharme. Llegué allí, a Brisbane, ese mes de mayo, a finales, a una academia que me formaría por tres meses. Fue la primera vez que sentí lejanía física con mi hogar (Apenas 21.000 km lo separaban), y fue mi primera experiencia extranjera real descontando el Erasmus en Portugal, ya que eso de ser Erasmus te da como cierta protección (además de los solo 400 km que me separaban de mi casa): tuve que romper totalmente con mi zona de confort, fui solo, tuve que buscar empleo, y no en la docencia como en mis experiencias pasadas en España, ¡tenía que ser la hostelería! Fue la experiencia más intensa que recuerdo haber tenido. Recuerdo que esos tres primeros meses fueron de muchos vaivenes: amistades cortas, encontronazos laborales, tensión académica con el inglés, skypes de horas con Europa… pero aun así muy corto y enriquecedor, tanto que decidí alargar mi estancia 5 meses más.

    Fue a final de año que decidí volverme, por ese instinto que me decía que si me quedaba más tiempo me separaría del mundo de la ingeniería. Ya estaba construyendo algo en el sacrificado mundo hostelero: había conseguido hacerme un hueco en la cocina de un restaurante fusión de cocina oriental con otras culturas. Era uno de esos miles de exóticos españoles que exportaban sus conocimientos de cocina casera y que dejaban patidifusos a otras culturas.

    2. Vuelta al estudio:

    Fue por diciembre de ese año que pensé que sería bueno volver a España con el inglés aussie aprendido y adentrarme en otra aventura académica: elegí matricularme en el Máster de Túneles y Obras Subterráneas de la Asociación AETOS. Llegué a Madrid un 19 de enero del 2015, con un jet lag de caballo. Tardé una semana en sentirme medio-en casa y fui durante un mes ese amigo y familiar pesado del “Esto en Australia no pasaba”. He de reconocer que me supuso una mini crisis el re-adaptarme a mi país, a mi vida pasada. Supongo que algo similar a ese síndrome post-Erasmus que todos los que disfrutamos de ese intercambio sufrimos. Tuve que enfrentarme con diversos sentimientos, algunos negativos, y otros muy buenos, todo sea dicho, pero en la capital de España todo se hace más agradable: Madrid me acogió por 6 meses, ¡con una intensidad casi mayor que la australiana! Conocí muchísima gente que hoy en día es amiga mía, ¡y hasta mujer mía! ¡Si! Me casé con una gata-macureña, pero esperad más adelante a que os lo cuente… (fue en Texas…)

     

    3. ¿Y si volvemos a volar?

    No fue hasta Julio de este año 2015 cuando se me brindó la oportunidad de emigrar de nuevo, y esta vez sería la primera en volar hacia un sueño y objetivo claro: comenzar mi carrera de ingeniero civil, y ¡en Estados Unidos! algo que jamás hubiera imaginado. Tuve la magnífica suerte de, a través de un compañero de máster, poder comenzar a escribir mi currículo entonces casi baldío. Si es cierto que había ido dando pasos, sembrando poco a poco: éramos pocos los que teníamos a las espaldas una estancia de bastantes meses en Australia, dando muestras de capacidad de saber desenvolverse, dos títulos oficiales de inglés, y un máster en túneles. Por lo tanto, retirando en parte lo dicho al principio, tan baldío no estaba. Había estado trabajando durante un año y pico para merecerme semejante reto.

    4. Pues sí, ¡volemos de nuevo! -> Welcome to Texas!

    El 29 de Julio del 2015 aterricé en Dallas, previa escala en Boston, en la que no falto el estrés: no aparecía mi maleta, y perdí la conexión con Dallas… era el comienzo de la aventura americana, y quizá el desvanecimiento del mito de que los norteamericanos llevaban un orden extremo estilo al germano. Luego te vas dando cuenta de que es más un caos ordenado en el que todo al final fluye.

     

    Esa misma noche conocí al que sería mi compañero de oficina y a mis superiores. Fue un encuentro tenso por ese primer contacto con la plana mayor de la empresa que te acogería, y por todo el periplo anterior con el sonrojo que provocaba perder un vuelo. Fueron ellos mismos los que me tranquilizaron comentando que era algo habitual.

    Sin mucho tiempo para tomar realidad de donde estaba, al día siguiente, y al volante de mi “troca”, o pick-up de dimensiones inconmensurables (everything is bigger in Texas), comenzaría a andar el camino de obra desde una posición de subcontratista. No era asunto sencillo. Resultó ser un gran reto, el mayor que había asumido hasta la fecha: mi puesto sería lo equivalente al jefe de obra, y me tocaría supervisar trabajos geotécnicos. No era algo del todo alejado con la especialidad en túneles y obras subterráneas, era geotecnia.

    Recuerdo la primera obra en Rockwall, una pequeña localidad tejana a unos 60 km al Este de Dallas. Este primer proyecto consistía en un muro de contención de tierras tipo soil nail temporal para poder ensanchar la vía de servicio de la autovía hacia zona de rip-rap bajo un puente, de pequeña envergadura, y el que me lo dejaron casi como banco de pruebas. Aquí tuve que enfrentarme a las primeras reuniones con proveedores, primeras negociaciones de precios, compras de material, primeros meetings de producción con el cliente… Fue un comienzo ajetreado donde tome dimensión de lo que significaba una obra. También entendí el famoso eslogan de Don´t mess with Texas.

    Como quizá os estéis preguntando, sí, las reuniones eran obviamente en inglés. Si creía que era difícil entender a un australiano pedirme una cerveza de una marca en concreto cuando me tocó atender el bar en Brisbane, estaba muy equivocado. No os puedo describir la sensación de escuchar ese acento tejano profundo durante el primer mes. No hacía más que recordar las clases de inglés en la academia y pensar que me habían estado enseñado otra lengua. Amigos, descubrí que el inglés británico de poco te vale en semejante escenario. Tampoco te vale de mucho tu castellano de Castilla… Lo descubrí el día que me inscribí para estudiar el examen teórico de conducir ¿Sabéis como se dice embrague en español de allá? ¡¡Clucha!! Traducción literal de clutch en inglés… Pedí inmediatamente cambio a examen en inglés.

    Pero como no todo eran saltos culturales, hablemos de ocio. Pronto aprendí una palabra que me llenaría y saciaría: ¡BRISKET! Parte delantera de la ternera, concretamente del pecho. Una carne exquisita cocinada en su propio jugo, aderezada con hierbas diferentes, cocinada con humo (En las llamadas Smokehouse) y a fuego lento durante horas daba como resultado una carne que se deshacía en la boca, como paté. Esto, siempre acompañado por una cerveza rubia o IPA artesana de alguna brewery local, no podía faltar un viernes noche, o sábado al mediodía.

      

    No puedo no hacer mención a los brunch de fin de semana en el barrio hípster por excelencia de Dallas: Oak Cliff y Bishop. Deliciosos platos de escasa complicación pero que resultaban muy agradables, siempre amenizados por alguna banda local.

     

    Estos momentos de ocio dominguero siempre iban acompañados por un grupo de españoles, también del mundo de la ingeniería civil, aunque de otras empresas. Es de vital importancia rodearse de gente de tu misma cultura para estos ratos de desconexión en el extranjero. Nadie como ellos entenderán tus alegrías y angustias. Tuve también la suerte de poder compartir grandes momentos con la que actualmente es mi mujer, tal y como antes os adelantaba. Me casé en Dallas, en un juzgado del barrio donde residía, un 4 de mayo (día de Star Wars). Algo completamente fortuito, no soy fan de la saga. No tiene precio ver acercarse al juez de guardia con su toga negra y decirte muy serio: “May the 4 th be with you”, haciendo el juego de palabras con force y forth, la conocida frase que en castellano sería: Que la fuerza te acompañe. Si amigos, ¡¡bienvenidos a Tejas!! Fue una estancia llena de experiencias hilarantes y enriquecedoras, sin duda.

     

    5. Desenlace: 

    Espero que hayáis disfrutado con mi relato vital de los últimos años condensado en estas líneas. Como resumen y conclusión de todo esto diría que, aunque nuestras generaciones (años arriba, años abajo) nos hayamos encontrado con un panorama sin precedentes en la historia reciente, también tenemos medios para combatirlo.

    No me equivocaría al afirmar que los ingenieros de caminos tenemos como tatuaje indeleble que para llegar a lograr un fin hay que trabajar muy duro, y que, aun así, probablemente no obtengamos el 100% de lo que perseguíamos. Estamos muy acostumbrados a trabajar bajo una alta presión y saber dar respuesta óptima en un escaso tiempo de reacción, nos han preparado para esto. Este es quizá nuestro mayor potencial dentro y fuera de nuestras fronteras. En mi caso apunto que las experiencias vitales van por el mismo sendero también: El esfuerzo es fundamental para lograr aquello que te propones, y hay que tomar la decisión de moverse cuanto antes. Estando en el sofá de casa no nos van a venir a buscar. A aquellos que estáis recién titulados y no sepáis muy bien qué hacer: ¡Volad! Haced algo diferente. Luchad por diferenciaros, por hacer cosas únicas, por dejar vuestra huella en aquello que hagáis, incluso optad por seguir formándoos. La carrera española nos da un buen nivel, pero si es cierto que en muchos asuntos estamos muy verdes y en desventaja frente a otros compañeros de otros países, como pueda ser conocimiento en idioma extranjero técnico, o en nuevas tecnologías.

    Alejaos de pensamientos exclusivamente nacionales tipo a “como en casa en ningún sitio”, y entregaos al mundo global. Más temprano que tarde el esfuerzo se verá reflejado.

    Buscad gente, profesionales, empresas que valoren vuestro esfuerzo. La formación va acompañada de él, y ésta tiene un valor. Huid de los que no la valoran, buscad siempre complementar vuestros conocimientos técnicos, como ya he dicho. Si te quedas parado, la vida pasa bajo tus pies, y quedarás desactualizado rápidamente ante un mundo cada vez más global y cambiante. Tampoco te permitirá quejarte sobre tu situación, al menos legítimamente.

    Para acabar dejo una nota de Albert Einstein, que creo resume muy bien lo que quiero transmitir: “Hay una fuerza motriz más poderosa que el vapor, la electricidad y la energía atómica: la voluntad”

    Pablo Arroyo

    About

    Pablo Arroyo es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad de Burgos, Máster en Ingeniería de Túneles y Obra Subterránea por la UNED. Actualmente busca una oportunidad profesional… con lo que si tenéis interés podéis contactar con el.

    One Response to Welcome y’all!

    1. Hervás
      mayo 1, 2017 at 10:47 am

      bravísimo!!! La conclusión final más que de Albert Einstein parece de Ubaldino Rivera verás como en unos años miraras atrás y dirás… Y así conseguí comerme el mundo. A por todas amigo! Eres un fenómeno

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