• Ya no se hacen las Américas. Pero Chile me dio mi familia

    by  • junio 18, 2017 • CONSTRUCCION, ENCONTRAR TRABAJO, INGENIERIA CIVIL, INGENIERIA DE CAMINOS, SALIDAS PROFESIONALES, SUDAMÉRICA • 3 Comments

    8 min lectura

    Aunque es difícil dada mi situación actual, trataré de ser lo más objetivo posible al contar mi experiencia al otro lado del charco.

    Para quien no me conoce, soy de Lepe, pero llevo desde los 11 años fuera, por estudios y demás, y mi apodo siempre había sido el Lepero, hasta que llegue a Chile.

    LA LLEGADA AL PAÍS DE ACOGIDA

    Desde mucho antes de que empezara la crisis, me motivaba bastante el salir de España a trabajar como ingeniero. Escuchaba las historias de algunos amigos mayores que estaban expatriados. Me contaban sus condiciones y todo era una maravilla, recuerdo que uno de ellos se encontraba en Puerto Rico y volvía a Madrid la última semana de cada mes. Eran otros tiempos.

    En mi último año de carrera solo tenía 3 asignaturas y decidí hacer un Erasmus a República Checa. Ya ves, vivir fuera era toda una maravilla en aquellos momentos (no voy a hablar en este post sobre la vida de Erasmus). Pero como todo lo bueno, se acabó y tocaba buscar curro. Ese verano me llamaron para dar clases en una academia para ingenieros en Madrid. Y bueno estuve el primer semestre dando clases, pero el sueldo no me daba ni para pagarme el piso.

    Esto último, sumado a que no estaba en mi mejor momento personal, fue motivo suficiente para algo buscar fuera.

    Mis primeras opciones eran países europeos, pero no tenía muchos ahorros, ni donde llegar mientras encontraba algo. Pasado un tiempo, las dos opciones más viables eran Perú o Chile, ya que tenía dos amigos que me acogerían en estos destinos y bastantes contactos profesionales. Y finalmente me decidí por Chile.

    Nunca olvidaré la fecha en la que aterricé,  11 de Marzo de 2014, el décimo aniversario de los atentados en Madrid.Lo primero que me llamo la atención fue esa nube marrón que pude divisar desde la ventana del avión que cubría toda la ciudad. Pregunté a mis compañeros de asiento que si era niebla y se empezaron a reír, acto seguido me dijeron que no, que era la contaminación. Como además ese día era la embestidura de la Presidente Bachelet, el centro estaba cortado y el taxista me llevó al trabajo de mi amigo en lugar de a su domicilio.

    Eran las 11 de la mañana y llevaba más de 26 horas de viaje desde que salí de Lepe. Imaginaros, sin duchar, llevando los abrigos encima para ocupar menos espacio en la maleta. Y en lugar de ir a casa de mi colega me encuentro en su trabajo. Su jefe lo primero que noto fue mi olor, jajaja. Y me preguntó muy educadamente si me quería dar una ducha allí mismo. Para el que no lo sepa, los españoles en los 50´s nos ganamos fama de mal olientes aquí en Chile. Pues yo ese día vine a ratificarlo.

    LA BUSQUEDA Y ENCUENTRO DE EMPLEO

    Después de esa ducha me estaban esperando unos señores para hacerme la primera entrevista de trabajo. ¡Vaya sorpresa! No llevaba ni 3 horas y ya tenía mi primera entrevista.

    Después de eso, la primera semana hice un par de entrevistas que ya había fijado desde España, pero de momento no tenía suerte. Así que me dediqué a meterme en todas las páginas de empleo del país y a patearme todas las zonas de oficinas de la ciudad.

    Y después de tres semanas, me llamaron de una multinacional española gracias a un amigo que tenía trabajando en ella. En ese momento lo único que quería era empezar a trabajar así que las condiciones económicas no eran muy buenas, pero para el proyecto en el que entré me merecía la pena. Una gran empresa y un gran proyecto. Vendría genial para hacer cv y hasta pensaba hacer carrera en esa empresa.

    El proyecto era la construcción de una central hidroeléctrica en mitad de la cordillera de los andes, entre 1500 y 2000 msnm. Era un poco duro porque durante la semana estaba completamente aislado y los viajes a Santiago eran de más de 5 horas en camioneta para pasar el fin de semana. Además el primer año y medio aún no teníamos el campamento a pie de obra y nos quedábamos en unas cabañas que estaban a una hora de la obra. Creedme que tener que conducir muchos días a las 11 de la noche, porque así era esa obra, de vuelta y cansado por una carretera de montaña, no es el mejor escenario. Pero bueno estaba contento, porque me gustaba mi trabajo, estaba entre oficina técnica y producción además del departamento de ingeniería, por lo que me enteraba de toda la obra.

    Tengo que reconocer como punto positivo a la ubicación de la obra, que los paisajes eran preciosos en todas las estaciones del año. Y por las funciones que tuve dentro de la obra, tuve la oportunidad de subir en helicóptero a varias cimas e incluso de montar en moto de nieve.

    Imagen tomada camino a la obra en OtoñoLaguna Invernal, próxima a la obraImagen tomada desde punto donde montamos torre de Telecomunicaciones

    FUERA DE LA OBRA

    Lo mejor que me pudo pasar fue conocer a mi actual esposa. Ella es colombiana y llegó a Chile una semana después de mí, aunque no nos conocimos hasta finales de julio. Nos casamos después de un año y medio de salir juntos, aunque vivíamos juntos desde los 3 meses de estar saliendo.

    Todo me iba genial, aunque me costara mejorar económicamente. Yo estaba contento. Tenía y sigo teniendo un grupo de amigos muy buenos. Ahora mismo muchos de ellos ya se han vuelto a España, pero otros siguen por estas tierras o son Chilenos o de otros países latinos, que hacen más fácil el estar al otro lado del charco.

    EMPIEZAS A CANSARTE

    Pero claro después de un tiempo uno empieza a darse cuenta de que no es oro todo lo que reluce. Y que aunque estuviera en una empresa española, yo no era un expatriado, más bien español de segunda, mis condiciones eran locales, mano de obra barata. Y no hablo solo del sueldo, también de los pocos días de vacaciones que hay en Chile, aquí son solo 15. Las cuales te gastas prácticamente enteras en un solo viaje a España para ver a la familia. Por no hablar de lo que cuesta un billete de avión.

    Además te paras a pensar y caes en la cuenta de que te has pasado en un campamento de lunes a viernes por dos años y medio y uno empieza a querer mejorar la calidad de vida. Pero aun así aguanté.

    MI IMPRESIÓN DE CHILE Y LOS CHILENOS

    La verdad que tengo grandes amigos chilenos, en la oficina de la obra en la que estaba éramos 50% chilenos y 50% españoles y el ambiente de trabajo y el compañerismo era excelente.

    Compañeros de oficina. (faltan algunos)

    Por lo que a la gente, después de un tiempo de madurez, no la califico por la procedencia ni la generalizo. Típica frase pero que voy a usar: hay de todo en todos lados.

    Tal vez hay un poco más de inseguridad que en España, ya que me han robado 4 veces, eso sí, nunca con violencia.

    En cuanto a cómo funciona el país pues, en general no es un sitio donde me gustaría establecerme de por vida. Todo está privatizado. La salud y educación de calidad es muy muy cara, más te vale no ponerte enfermo y no tener que pagar los estudios de más de 3 hijos, a menos que seas un gran gerente.

    Otro aspecto que destaco es la gran desigualdad que hay en Chile, claro la gente al final se acostumbra a lo que tiene. Pero aquí un camarero o alguien con un sueldo bajo con suerte llega a los 400€ y eso me da mucha pena.

    En cuanto a los destinos turísticos y paisajes ya han hablado en otro post, por lo que yo quería enfocarme en otra realidad y dejar mi historia, que no es precisamente un workgasmus.

    Eso no quita que no sea feliz, que conste. Al final mi opción es estar bien y yo he ido eligiendo lo que tengo en la vida. Pero no todo es un color de rosa, como en españoles por el mundo, jejeje.

    MOMENTO DE CAMBIOS

    Un maravilloso día de abril nos damos cuenta de que estamos embarazados, no podía ser más feliz, por lo que dejar la obra era ahora una prioridad para poder estar junto a mi esposa y mi futura hija.

    Por lo que después de 5 meses y una larga y no tan bonita historia de por medio, conseguí trasladarme a las oficinas centrales en Santiago de Chile con la misma empresa. Eso sí, me iba a costar caro unos meses después.

    Estaba trabajando en Estudios y Ofertas, no era el trabajo de mis sueños pero estaba cerca de casa, veía a mi esposa e hija todos los días y seguía en “La gran empresa”, yo siempre mirando hacia el futuro.

    Nuestros ahorros hasta el momento no eran muchos, yo tenía la idea de que Chile era barato, pero si quieres vivir como vives en España, es carísimo. En salud nos hemos gastado una pasta, entre consultas, urgencias y medicamentos. El departamento cuesta lo que puede costar un piso en Madrid en una zona media. Y aquí pagas por todo.

    Pues hace unas semanas esta multinacional decidió despedirme de la noche a la mañana sin previo aviso. Ahora mismo mientras escribo estoy pensando en volver a España, donde con un trabajo de 1200 euros viviríamos en las mismas o mejores condiciones que con uno aquí de 2300€ que era el último sueldo al que llegué en esta gran empresa después de tres años. Estos acontecimientos más otros que han tenido amigos míos me ha hecho pensar sobre las multinacionales españolas, y si de verdad merece la pena quedarse hasta las tantas, fines de semana, etc… En empresas tan grandes todo es más impersonal, y aunque tengas un buen jefe, en algún momento cambiará y llegará otro que no te conozca de nada. Tal vez no es tan negro como lo pinto y soy un exagerado, o he tenido mala suerte o incluso me lo merecía, pero ahora mi deseo es probar algo distinto.

    Le he pedido al responsable de la página que deje unos días para conocer mi decisión final ya que estoy pendiente de un posible trabajo que tiene muy buena pinta. Por lo que el siguiente párrafo lo escribiré cuando sepa más sobre el asunto.

    Pues, bien, ha pasado más de un mes desde que escribí lo anterior. Casi suena la bocina dando la señal de vuelta a España. Mi esposa y yo, pusimos como fecha tope el 30 de abril y si no teníamos ninguna oferta de trabajo para esa fecha, nos regresaríamos a España. Y el 27 de abril me llamaron de una empresa austriaca, para entrar a un gran proyecto hidroeléctrico cerca de Santiago de Chile. Mucho mayor que la obra en la que estaba antes, con un puesto, de jefatura (mando intermedio) y mejores condiciones, la mejor es que vuelvo a casa todos los días y no tengo que estar en un campamento. Además tengo dos amigos en el proyecto y me cuentan que el trato y la forma de trabajar son muy distintas, ambos están muy contentos. Así que estoy bastante ilusionado.

    Además a mi mujer se le acabó la baja por maternidad, ella trabaja en una pequeña empresa chilena. Pero su jefe ha tenido un grandísimo detalle y le deja trabajar desde casa, por lo que nos ahorramos tener que dejar a la niña en una sala cuna o contratar a alguien para que la cuide.

    Como anécdota diré que el mismo día que me confirmaron el ingreso en esta nueva empresa, me llamaron de “La gran empresa española” pero en otro país, parece que no sabían que me habían despedido. Y en estos primeros días de mayo también me han llamado de otros sitios, parece que cuando vienen ofertas, vienen todas juntas, jejeje.

    Bueno esa es básicamente mi historia en Chile, al menos lo que os quería contar.

    Para terminar, me gustaría comentar lo siguiente:

    No he hecho las américas pero no veo todo tan negro como pude haberlo visto en algún momento. De mi esposa he aprendido a ver las cosas con positividad y esto te hace pasar mucho mejor los días.

    Por otro lado, he aprendido a valorarme mucho más, no por ser ingeniero o tener una carrera. No se puede permitir el abuso de las empresas aunque las cosas estén difíciles. Si hace falta trabajas para ti mismo. Pero si para ellas soy un número pienso que ellas también pueden serlo para mí.

    About

    Francisco Javier Almansa es Ingeniero de Caminos, Canales y Puertos por la Universidad Politécnica de Madrid. Actualmente está trabajando en Chile.

    3 Responses to Ya no se hacen las Américas. Pero Chile me dio mi familia

    1. junio 20, 2017 at 1:43 pm

      Enhorabuena, eres todo un ejemplo de cómo se puede salir adelante otro país. Respecto a las multinacionales españolas (IDOM, SACYR, OHL …) por decir alguna en las que compañeros se han visto sometidos a coacciones por no querer desplazarse a zonas peligrosas, por no querer quedarse hasta las 12 de la noche para terminar la preparación de una oferta, por no aceptar comenzar a cobrar en moneda nacional cuando llevaban cobrando en euros desde que llegaron…

      Ya he estado expatriado en dos países distintos y estoy completamente de acuerdo contigo, lo mismo un día piensas que vales para ellos y al siguiente te dan la patada.

      Te deseo mucha suerte en tu nuevo puesto.

    2. Carlos
      junio 21, 2017 at 9:50 am

      Francisco,¡enhorabuena por ese nuevo puesto, por vuestro hijo y por todo!
      Casi todo lo que se cuenta de emigrar son historias preciosas…nadie cuenta lo malo, por que no es trendy, pero no todo es de color de rosa, ¡y todo el que emigra lo sabe!
      Gracias por compartir tu verdadera historia. Y parece tener un final muy feliz, así que enhorabuena de nuevo.

    3. Javier
      junio 21, 2017 at 4:23 pm

      Buenas compañero,

      Yo estuve trabajando en Perú durante casi dos años para otra “gran empresa” española. Empezaron pegándole la nada desdeñable cantidad de 683 euros al cambio por trabajar de lunes a sábado en el Ande peruano; pues no tenía experiencia, tenían que formarme y pagar muchos impuestos por mí. A los 6 meses, les dije que o me pagaban más o me iba. Lo hicieron, al tiempo lo hice otra vez y lo mismo. Hasta que llegó un punto en que aquello me quemó y decidí volver.

      Indicar que conocí a compañeros que estaban igual o peor que yo y también a expatriados que ganaban más del doble, haciendo lo mismo y con las mismas responsabilidades.

      Y bueno, ahora estoy trabajando en España, bastantes horas pero no tantas como trabajé allí. Mis compañeros se quejan y yo me callo (porqué sé lo que es estar a 10000 km de casa trabajando por un cuenco de arroz). Aunque a poco que me llegue una oferta mejor de otro país, marcharé de nuevo.

      Tu frase de que habría que mirar a las empresas como a un número debería ser la forma de ver la vida de todos los ingenieros españoles que estamos sufriendo esta crisis, pues no hay derecho a darlo todo para no recibir nada o casi nada.

      Saludos desde España y mucha suerte en tu nueva aventura.

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