caminahora

Historia no premeditada e improvisada, pero razonablemente calculada

Tras pasar 6 años fuera de España, el pasado marzo del 2019 recibía con alegría una competitiva oferta laboral que me permitía retornar al país (aunque había recibido bastantes ofertas desde mi querida España, pero ninguna de ellas me llenaba tanto profesional como personalmente) y poder disfrutar nuevamente de mi familia, de mis amigos, del estilo de vida en general y que se anhela estando fuera, como esas horas de sol.

Después de estos 6 años trabajando, conociendo y adaptándome a diferentes países, estoy en condiciones de sacar algunas conclusiones sobre mi experiencia y que espero que puedan servir a aquellos que leen esta historia:

Cinco años de estudios, diferentes especializaciones, trabajar en diferentes oficios desde edad temprana; como peón de albañil, recolector de uvas y aceitunas, repartidor de hielo por los pueblos, peón de limpieza industrial (donde me tenía que levantar a las 5 am y montar en moto hasta otro cercano para que me recogiera un coche y llevarme a una zona de fábricas), montador de estructuras, entre otros empleos. Todo esto para intentar ayudar a mis padres a pagar tanto el ciclo formativo de grado superior en delineación como la carrera y el piso en Cáceres, pues soy de un pueblo pequeño de Extremadura.

A los 18 años salí de casa, con un camino a escribir y marcado por lo que mis padres me inculcaron, luchar por lo que uno quiere en la vida. En principio no entraba en mis planes dedicar años de mi vida a estudiar, pero “le cogí el gusto a eso de formarme”, el “aprender para seguir desarrollándome” me permitiría abrir un amplio abanico de posibilidades de cara a futuro. El punto de partida se lo debo a mi abuela, ella me pagó un máster en prevención de riesgos laborales, tras el mismo continué una beca un postgrado de investigación en arquitectura e ingeniería, un máster de calidad y medio-ambiente online, mientras participaba en otras actividades formativas. Como complemento a esta formación ayudaba en estudios de arquitectura, trabajos esporádicos, etc.

Hasta que me surgió mi primera oportunidad laboral como técnico de calidad en el norte de Extremadura. Se finalizó el trabajo en sí por el que me habían contratado pero me ofrecieron la oportunidad de seguir trabajando pero como peón de electricidad, no me importaba, quería seguir aprendiendo para continuar desarrollándome y ampliando mi abanico de posibilidades personales y profesionales. Mis metas continuaban alcanzándose… 

Posteriormente y gracias a mis estudios del ciclo superior como delineante, me contrataron para otra obra de energía renovable, esta vez como técnico de calidad y topógrafo en una planta termosolar. Antes de la crisis en España ya trabajaba como jefe de producción en la construcción de otras dos plantas termosolares en Extremadura, muy orgulloso de mi tierra, pero ya se veía venir esa crisis famosa, pues la construcción era el gran perdedor en esta.

Siempre escuchamos que crisis es sinónimo de oportunidad, yo considero que va más allá de eso, leí alguna vez en algún artículo que crisis no es otra cosa que un desafío psicológico, que pone a prueba nuestro equilibrio emocional, pues con todo lo que he ido leyendo en estos años, estoy de acuerdo totalmente con esa definición.

Así llegamos al año 2013, el país aún en una profunda crisis, y personalmente con seis meses sin trabajo, regresando a vivir a la casa de mis padres, sin ninguna propuesta de proyectos a corto ni a largo plazo, pero sobre todo con las ganas de seguir trabajando en lo que había estudiado y con la intención clara de encontrar el éxito profesional, decidí plantearme la idea de emigrar.

Durante esos meses en casa me propuse buscar empleo como si de un trabajo se tratara, tenía un horario, unas particularidades para enfocar todo mi esfuerzo, recuerdo que enviaba en el día en torno a 50 CVs diarios. Sobre todo, me centraba en empresas de mi sector, dentro y fuera de España, como trabajador o aprendiz, no me importaba, lo único que quería era seguir aprendiendo y continuar desarrollándome profesional y personalmente. Pero pasaban los días y ya estaba cansado, de buscar y no tener al menos una simple respuesta, por lo que la idea de emigrar cada día rondaba más en mi cabeza.

Es normal pensar que el emigrar es lo más parecido a una aventura. Estas ideas pueden hacernos perder de vista una serie de complejidades que podemos encontrar en el camino, es importante crear una imagen más realista y objetiva sobre lo que implica realmente emigrar. Es importante antes de tomar una decisión sobre el país de destino analizar nuestro futuro profesional, familiar o el que requieran con visión a rentabilidad y realidad. Es importante hacerse todos estos planteamientos antes de simplemente tomar maletas e partir. Yo recomiendo hacer una lista de los países de destino, analizar el mercado laboral de cada uno, temas de carácter legal migratorio y aún más importante el idioma. Recomiendo pues profesionalizar la decisión, hacer un buen “análisis de mercado”.

Tras este estudio me decanté por países de Latinoamérica y resumí mi estudio a 3 países: Chile, Colombia y Perú. Finalmente me decidí por Perú debido a la inseguridad de Colombia y que en Chile los trámites migratorios son engorrosos, a no ser que te los gestione directamente el empleador.

 Así que me decidí por Perú. Empecé con la convalidación de asignaturas, estudios… pero todo se complicaba y no pintaba muy bien por las complicaciones que encontraba en el camino. Pero estaba completamente decidido, establecí una fecha de partida, empecé a buscar vivienda por páginas peruanas. En medio de esa búsqueda tuve la suerte de encontrar a un español dispuesto a compartir piso, él iba a abrir una sucursal pero de manera independiente, relacionada con CYPE (software de cálculo de estructuras) y que yo conocía pues había hecho cursos. Ya se me abría una posibilidad. Me propuso irme con él y comenzar con la empresa, dentro de mis funciones tendría la responsabilidad de buscar clientes, realizar proyectos, impartir clases, etc. Llegamos al acuerdo de que él asumiría los gastos de vivienda donde viviríamos, gestionaría el visado o carnet de extranjería, y un pago mínimo para los gastos personales. Acepté y aquí empezaba eta nueva etapa en mi vida.

La vida en Perú

Fueron meses bastante duros. No conocía a nadie salvo al jefe con el que vivía. Ganaba muy poco dinero que no me permitía disponer de muchas cosas, pero siempre con la ilusión de hacer un buen trabajo e ir creciendo poco a poco. Con la ayuda de mi jefe logré obtener el permiso de trabajo que me permitiría optar a otros trabajos mejor remunerados.

Con la intención de continuar desarrollarme profesionalmente y personalmente opté por probar suerte con un ingeniero peruano como independiente o autónomo. En esta nueva fase aprendí y trabajé mucho (12-14 horas diarias de lunes a viernes), con la salvedad de que no me pagaban. Esta etapa fue realmente una de las pruebas más difíciles de mi vida, adelgacé más de 20 kilos en 6 meses, tuve que pasar a vivir a una vivienda más económica compartida con otras 12 personas de diferentes nacionalidades, personas que finalmente se convirtieron en amigos y hermanos. Aprendí mucho, como dice el refrán “no hay mal que por bien no venga”.

Pero había que mejorar. Tras muchos intentos lo conseguí en una empresa española en una refinería, como responsable de calidad. Era un sueño poder trabajar en refinería ya que mi apuesta y meta personal era trabajar en rubros difíciles para así tener mayor experiencia.

Estuve casi dos años en distintos puestos y proyectos dentro de la planta. Sin embargo, no me quedé tranquilo y seguí buscando un cargo con mayor responsabilidad y por qué no, ganar más dinero. En este contexto recibí una propuesta para irme como expatriado a Uruguay, es en ese momento que mi carrera cambia por completo de rumbo y empiezo mi trayectoria por todo Latinoamérica pasando por muchos países y distintas empresas.

En cada una de ellas he ido creciendo profesional y personalmente, con muchas anécdotas como mi estancia en Bolivia a 5000 msnm al lado de un desierto de sal. En distintas partes de México, viajando y trabajando por países de alrededor. Hasta finalmente llegar al punto donde me encuentro actualmente, mi país España.

Viajar y vivir en otro país sin duda enriquece, culturiza, fortaleces habilidades y tiene muchos beneficios como apreciar más a la familia, como valorar otros aspectos de la vida que otras culturas le dan más importancia. Pero también es un camino largo que recorrer como ya habrán leído en mi historia, es importante no perder el rumbo de tus metas. Emigrar no es fácil, deberán esforzarse mucho, aún así merece totalmente la pena vivir y trabajar en el extranjero, porque te ayuda a crecer como persona, encontrarte a ti mismo y valorar tu camino, aunque ahora puedas pertenecer a varios lugares.

El regresar a España tras tantos años tampoco ha sido fácil. La vida ya no es como la recordaba. Pero ha valido totalmente la pena. En España aún sigo pensando que se vive como en ningún lugar. Sólo espero ver a mi país dentro unos años con otras perspectivas económicas y políticas que permita que los jóvenes puedan labrar su futuro aquí y que los expatriados como yo se animen a regresar.

Después de toda mi experiencia, para cualquier persona que necesite recomendación, por favor, me tienen para lo que necesiten, en este mundo nos debemos de ayudar y apoyar.

Mis datos de contacto son:

Carlos Alberto Rodriguez Galván

Teléfonos: España (+34) 650594824 / Perú (+51) 982393878

  • e-mail: carlosrodriguezgalvan@hotmail.com / carodriguezgalvan@gmail.com
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Carlos Alberto Rodríguez Galván

Carlos Alberto Rodríguez Galván

Carlos Alberto Rodríguez es Arquitecto Técnico por la Universidad de Extremadura.

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