• Conociendo el mundo desde Austria

    by  • noviembre 5, 2018 • ENCONTRAR TRABAJO, PRIMERAS EXPERIENCIAS, SALIDAS PROFESIONALES • 0 Comments

    4 min lectura

    Hola a todos. Me llamo Ana, vivo en Linz, Austria, y mi perfil es bastante diferente de los que podéis encontrar por aquí. Os quiero contar mi experiencia, por si a alguien puede ayudarle.

    Soy Ingeniera Técnica de Telecomunicaciones, especialidad Imagen y Sonido, y llevaba más de 5 años trabajando en Madrid en distintos puestos como ingeniera de audio y vídeo, cuando junto con mi pareja decidimos lanzarnos a la piscina para sacarnos esa espinita que teníamos clavada que era descubrir la experiencia de vivir en el extranjero. Tras haberme quedado con las ganas de hacer un Erasmus durante la carrera, cuando a él le surgió la oportunidad de trabajar en otro país, no lo dudamos. Dejamos nuestros puestos de trabajo en España y sin más que un contrato de 1 año en la Universidad de Viena para él (un contrato bastante básico, por cierto) nos dispusimos a probar suerte.

    Yo siempre digo que a diferencia de otra gente que nos hemos cruzado por el camino, a los que la crisis no dejó otra opción que emigrar, casi sin recursos y teniendo que adaptarse como fuera a lo que viniera, nuestro caso fue diferente. La decisión fue nuestra, teníamos las ganas y la ilusión. Y ya hablando de mi caso particular, tenía algo de dinero ahorrado que, junto a pequeños trabajos (colaboraciones en diversos blogs, etc) me permitieron dedicarme a aprender alemán durante más de 8 meses sin agobios.

    Para los amantes de los deportes de invierno Austria es el paraíso

    Tengo que confesar que hasta que no me vi con la capacidad real de enfrentarme a una entrevista en alemán no me puse activamente a buscar trabajo, aún teniendo un buen nivel de inglés. Austria es un país en el que sí que existen algunas oportunidades laborales en inglés, pero son pocas. El grueso de los puestos de trabajo es en alemán. Y el alemán de Austria no tiene nada que ver con lo que se aprende en la academia… es cuando te enfrentas a la calle cuando descubres los famosos dialectos.

    Encontré una empresa que se adaptaba mucho a mi perfil, me presenté a una entrevista, y aquí sigo, 6 años después, haciendo instalaciones audiovisuales por todo el mundo, con proyectos preciosos que ganan premios internacionales, aumentando mi experiencia, creciendo como persona y profesional. Además, he descubierto una gran pasión nueva a la que dedico parte de mi tiempo: dar clases de cocina española. Me encanta contarles y enseñarles parte de nuestra cultura, hacer a los alumnos viajar un poquito a través de los sabores y las historias, sentirme un poquito más cerca de casa.

    En la clase de arroces y paellas en Linz aprendemos la diferencia entre una paella valenciana y la “turisten paella” como la llamamos entre risas. Les sorprende y les encanta

    El hecho de haber venido junto a mi pareja a este país nuevo, por supuesto, me ha ayudado muchísimo. Y como amantes de las montañas, el deporte y el aire libre, estamos en el lugar ideal: tenemos una furgoneta en la que viajamos todo el tiempo que tenemos libre y conocemos cada rincón de Austria mucho mejor que muchos austriacos. Austria tiene una de las tasas más bajas de paro de la unión europea y una gran calidad de vida.  Es un lugar seguro, sin aglomeraciones, tranquilo, pero vivo, con ciudades lo suficientemente grandes para que no falte de nada. Si no te asustan los días cortos ni el frío en invierno, es un lugar estupendo para vivir.

    Austria en verano es un lugar que merece la pena descubrir

    Pero no, no es fácil. Estar lejos de los tuyos, en un país en el que el invierno es largo y los vuelos de avión caros, en una cultura muy tradicional en la que el racismo, el clasismo y el machismo están bastante presentes, en la que a la gente le cuesta abrirse a las cosas nuevas y además hablan “raro” se hace cuesta arriba. Cuando encontré trabajo me tuve que mudar de nuevo, esta vez de Viena a Linz, volver a empezar de cero y enfrentarme a una ciudad mucho más pequeña que Viena.

    Pero sin duda alguna, la balanza se inclina totalmente hacia la parte positiva. Vivir y trabajar en un entorno internacional es una experiencia que abre la mente y enriquece tanto que difícilmente puedo entender la vida ahora de otra manera. Cuando uno sale por la puerta, mete sus pertenencias en una maleta, vence sus miedos y se enfrenta a otra realidad, descubre que no hay una sola manera de ser ni de sentir, de entender o hacer las cosas. Descubre que uno es mucho más fuerte de lo que cree, que los principios siguen intactos pero todo se relativiza, se abren los ojos y la mente, y siempre se está preparado para la siguiente aventura.

    Así que desde aquí os animo a todos a probar esta experiencia. Sabiendo que el camino no es fácil, y que la preparación previa es fundamental y que no es un camino de rosas. Pero que merece la pena sin duda alguna. Ojalá todo el mundo tuviera la oportunidad de vivirlo.

    Nosotros desde luego estamos deseando descubrir algún país nuevo antes de volver a casa, sin prisa (ah, si porque “casa” sigue siendo allí donde están tus raíces, pase el tiempo que pase).

    Un saludo a todos.

    Mi trabajo me exige viajar a menudo. He visitado nuestros proyectos en China, Rusia, Arabia Saudí, Japón, Austria, Alemania… Poder trabajar con culturas tan diferentes es uno de los mayores retos (y premios) de mi trabajo.
    Con la instalación “5D Castle Theater” en Zhuhai, China, ganamos varios premios internacionales además de batir 2 Records Guinness. Nunca imaginé poder trabajar en proyectos así

    About

    Ana Gomez es Ingeniera Técnico de Telecomunicaciones por la Universidad Politécnica de Madrid.

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